miércoles, 7 de octubre de 2015

El Canario sin Alpiste





EL CANARIO SIN ALPISTE

Yo caminaba tranquilo, aunque triste,
cuando de pronto pasaste ante mí,
me saludaste, miraste y me viste,
y al mismo tiempo, ¡qué triste!, yo a ti.

Tú ibas risueña con tu gorro blanco,
yo con la frente bañada de sol,
aunque, mujer, hay más luz, siendo franco,
en tu mirada de limpio arrebol.

"Soy de Colombia", tu voz del Caribe
sonaba dulce como el alcuzcuz,
y respondiendo te dijo el que escribe:
"Pues, encantado, yo soy andaluz."

Eras el ángel de ardiente aureola
del que el iluso infeliz anda en pos,
e iban mis labios diciéndote ¡hola!
cuando dijeron los tuyos ¡adiós!

Y aquel que andaba tan triste, tan triste,
triste y más triste quedó sin su Edén,
como quedara en prisión sin su alpiste
ese canario del que habla Rubén.

Jesús María Bustelo Acevedo

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