miércoles, 9 de enero de 2013

Déjame en paz, Nietzsche, o el cántico perenne del Amor




DÉJAME EN PAZ, NIETZSCHE, O EL CÁNTICO PERENNE DEL AMOR

Lo que no me mata me hace más fuerte,
lo que no me aburre es que me divierte;
yo me he conocido tras conocerte,
pero ando perdido tras perderte.

Déjame en paz, Nietzsche, déjame en paz;
tú eres capaz, pero no mi capataz.
Déjame en paz, Nietzsche, déjame en paz;
tú eres capaz, pero no mi capataz.

Lo que no es la vida es que es la muerte;
lo que no es la muerte es que es, mi amor, volver a verte;
pobre si viviera esclavizado por la suerte
y no conociera lo divino que es quererte.

Dame esa paz, niña, que hay en tu faz;
toma mi amor porque el resto es un disfraz.
Dame esa paz, niña, que hay en tu faz;
toma mi amor porque el resto es un disfraz.

Jesús María Bustelo Acevedo

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